18
October
2021
|
14:05
Europe/Amsterdam

El cuidado de la salud mental de los médicos y el aumento del agotamiento

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Si bien muchos médicos, enfermeros y otros profesionales de la salud tienen una enorme carga de trabajo, la actual pandemia COVID-19 ha supuesto una importante carga adicional. Una encuesta del Colegio Estadounidense de Cardiología (del inglés, ACC) realizada a finales de 2020 a poco más de 1200 miembros del ACC determinó que las tasas de agotamiento entre los cardiólogos que respondieron habían aumentado notablemente en comparación con las de 2019. Los miembros del equipo cardiovascular de Estados Unidos se vieron particularmente afectados, y el 55 % reconoció que estaban experimentando al menos algunos síntomas de agotamiento en el pico de la pandemia. También corrían mayor riesgo los cardiólogos a mitad de carrera y las cardiólogas, que están infrarrepresentadas en el campo y a menudo padecen factores estresantes añadidos que contribuyen al agotamiento. Alrededor del 20 % de los encuestados afirmaron que estaban considerando abandonar sus carreras o prejubilarse. Alrededor del 30 % admitió que estaba considerando reducir la jornada laboral. Dos de las principales razones que citaron los encuestados fueron la presión de dar prioridad a la cantidad con respecto a la calidad en la atención y el aumento de la carga administrativa. En particular, la pandemia COVID-19 registró tasas de mortalidad más altas, un aumento de la carga de trabajo y dificultó que los profesionales de la salud conciliaran su vida laboral y familiar.

La creciente tasa de estrés y agotamiento entre los profesionales de la salud hace saltar las alarmas. Así como habrá consecuencias graves para el individuo, estas afectarán la atención al paciente.
Professor Stephan Achenbach, Presidente de la ESC

Empeoramiento de la situación

El empeoramiento de la situación llevó al Colegio Estadounidense de Cardiología, junto con la Sociedad Europea de Cardiología (del inglés, ESC), la Asociación Estadounidense del Corazón y la Federación Mundial del Corazón a publicar un documento de opinión conjunto con seis recomendaciones específicas.

«La creciente tasa de estrés y agotamiento entre los profesionales de la salud hace saltar las alarmas», manifestó el profesor Stephan Achenbach, presidente de la ESC. «Así como habrá consecuencias graves para el individuo, estas afectarán la atención al paciente».

Los autores de la opinión conjunta destacaron que el problema no era nuevo y que la pandemia COVID-19 estaba empeorando un problema existente. A lo largo de los años, los cambios tecnológicos, el aumento del trabajo administrativo y la normativa ya habían estado agravando los factores estresantes a los que se enfrentan los médicos. De hecho, con un estudio llevado a cabo en Estados Unidos en 2018 y realizado a 15 000 médicos de 29 especialidades, se determinó que alrededor del 42 % experimentaba síntomas de agotamiento, desde depresión hasta un menor compromiso con el paciente. Los investigadores también informaron de que los cardiólogos tendían a sufrir las tasas más altas de agotamiento, pero también eran los menos propensos a buscar ayuda profesional, sólo un 17 % de ellos dijeron que era probable que lo hicieran.

Entre las recomendaciones de la opinión conjunta figuraba que las organizaciones de atención de la salud hicieran todo lo posible por poner fin al estigma de los médicos que piden recursos para la salud mental, ampliar la diversidad y las iniciativas de inclusión que promueven el sentido de pertenencia y desarrollar herramientas que puedan mejorar la eficiencia clínica.

También hay otra cara de la evolución de la salud digital. Hay mucha información y datos que llegan a través de la monitorización remota que los médicos deben revisar. Cómo optimizar ese proceso para facilitar la revisión lo máximo posible es una de las preguntas más urgentes en la salud digital.
Dr. Naveed Khan, Director de Negocios y Desarrollo Comercial en Salud Digital de BIOTRONIK
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Mejora del bienestar de los médicos

El cuidado del agotamiento médico es una tarea multifacética que requiere soluciones de clínicas individuales y sociedades médicas. La salud digital ofrece posibilidades prometedoras a medida que avanza la tecnología, cada vez hay más maneras en que la industria puede ayudar a los médicos y enfermeras a manejar sus altas cargas de trabajo.

«También hay otra cara de la evolución de la salud digital. Hay mucha información y datos que llegan a través de la monitorización remota que los médicos deben revisar. Cómo optimizar ese proceso para facilitar la revisión lo máximo posible es una de las preguntas más urgentes en la salud digital», manifestó el Dr. Naveed Khan, director de Negocios y Desarrollo Comercial en Salud Digital de BIOTRONIK en una entrevista anterior. «La próxima barrera en la salud digital es el servicio innovador, automatizado total o parcialmente por inteligencia artificial, que puede ayudar a los médicos a gestionar los flujos de trabajo».

Sin embargo, en general, los autores de opinión conjunta destacan cuántas de las correcciones necesarias van mucho más allá de lo que cualquier médico individual puede hacer por sí mismo. «Las organizaciones de salud se han centrado predominantemente en el concepto de "corregir al empleado" con programas centrados en el individuo (auto-resilencia y entrenamiento de manejo del estrés) como la solución para mejorar el bienestar», afirman. «Sin embargo, es necesario realizar muchos más esfuerzos para adaptarlos a las cuestiones sistémicas que afectan al entorno laboral».

En concreto, las sociedades recomiendan que las organizaciones de salud inviertan más en apoyo psicosocial y modelos para empleados, usando el Modelo de Cumplimiento Profesional de Stanford WellMD como ejemplo de buenas prácticas. En particular, instan a las organizaciones de atención de la salud a disponer o poner en marcha medios para que los médicos y profesionales de la salud denuncien confidencialmente cualquier maltrato y acaben con el estigma de pedir ayuda psicosocial. De esta forma, es posible que los sistemas de credenciales de los hospitales tengan que adaptar ciertas consultas de salud mental para asegurarse de que los empleados puedan informar de los problemas sin temor a perder privilegios hospitalarios.